
Nunca imaginé empezar un blog hablando de infertilidad, pérdidas invisibles, un parto que casi me quita la vida, y una mudanza en pleno embarazo. Pero así es la vida: a veces no responde a nuestros planes, sino que nos lanza directo a lo que tenemos que vivir. Y aunque dolió… aquí estoy. Tratando de econtrar mi luz, aun en los días grises.
Este no es un blog para contar mi historia y que te detengás en ella. Te la comparto porque fue ese camino, lleno de incertidumbres, lo que me llevó a crear este espacio. Un lugar donde podamos acompañarnos, entendernos y sentirnos un poco menos solas.
Cuando el cuerpo habla antes que las palabras
Siempre supe, muy dentro mío, que algo no iba bien con mi cuerpo. Mis ciclos eran irregulares, mis intuiciones persistentes… pero tenía 29 años, y todos los exámenes decían que estaba “perfecta”. Hasta que ya no.
El diagnóstico: baja reserva ovárica, adenomiosis, ovarios poliquísticos. Todo esto en un solo cuerpo, el mio… Escucharlo fue como que te apagaran la luz. No es lo mismo elegir no ser mamá que te digan que quizás no podés. Sentí miedo, culpa, vergüenza, y sobre todo… una desconexión brutal con mi cuerpo. Pero también supe que no podía vivir en guerra con él. Así que decidí aprender, cambiar, acompañarlo. Comencé a alimentarme mejor, a moverme, a suplementar, a informarme. A cuidar la casa que me sostiene.
Cuando lo intentás todo… y no basta
Congelar óvulos fue mi plan B. Un “por si acaso” que me daba un poco de control en medio del caos. Me aferré a eso con toda el alma. Pero nada salió como esperábamos.
Recuerdo haber ido sola al control de folículos, convencida de que todo iba bien. Pero no. Apenas dos… Y al final, ninguno sirvió. Fue devastador. Pensé que había fallado, que había hecho algo mal. Sentí que el camino iba a ser mucho más largo, más incierto, más doloroso de lo que imaginaba. Y ahí decidí parar. Descansar del tratamiento, del miedo, de todo. Solo seguir cuidándome… sin expectativas.
Cuando el milagro no estaba en el plan
Y entonces, lo imposible. El test dio positivo. Los niveles hormonales que indican el desarrollo del embarazo eran bajísimos y nadie sabía si iba a prosperar. Los días siguientes fueron grises. Vivía con miedo de sangrar, de perderlo, de que mi cuerpo fallara otra vez.
Pero algo pasó. La hormona HCG subió. Semanas después escuchamos los latidos. Y lloré. Porque ahí, en medio del duelo y la mudanza, en plena incertidumbre… crecía vida dentro de mí.
Cuando tocar fondo también es una forma de nacer
Llegar a otro país embarazada, sin red, con más preguntas que respuestas, fue duro. Me sentía extraña en mi cuerpo, en mi vida. Incluso sentí culpa por no disfrutar el embarazo. Era como si mi cabeza dijera “deberías estar feliz” y mi corazón respondiera “no sé cómo”.
Busqué ayuda. Hice terapia. Empecé a reconstruirme.
Y cuando llegó el parto, al inicio fue mágico… hasta que se volvió una emergencia. Mi útero no se contrajo y empecé a sangrar. Dejé de respirar. Tres veces. Estuve a nada de irme. Me salvaron. Y con eso, nació otra versión de mí. Una que no lo tiene todo resuelto. Pero que ya no quiere esconder lo vivido.
¿Por qué Brilla Aunque Duela?
Porque la vida no era este plan. Porque no todas las maternidades se viven con alegría desde el primer momento. Porque hay días grises que parecen no terminar. Pero también porque hay luz. Y fuerza. Y propósito.
Este blog es para eso: para contar lo que muchas veces se calla. Para hablar de infertilidad sin adornos. De embarazos que se viven con miedo. De salud mental. De posparto real. De maternar lejos. De reconstruirnos.
Y sobre todo… para recordarte que no estás sola. Gracias por llegar hasta aquí. Ojalá este espacio te abrace. Y si estás transitando tu propia tormenta… ojalá encuentres aquí un faro.
Con amor, Andrea
📚 Glosario – Porque entender también es parte de sanar
¿Te cruzaste con términos que no conocías? Acá te explico brevemente qué significan, porque todas merecemos saber lo que nos pasa sin tener que googlear entre lágrimas.
Baja reserva ovárica
Menor cantidad de óvulos disponibles en los ovarios respecto a lo esperado para la edad. Puede dificultar quedar embarazada.
Folículos
Pequeños sacos que se encuentran en los ovarios. En su interior maduran los óvulos.
Óvulos
Células reproductivas femeninas. Son las que se extraen para congelar y conservar fertilidad.
Adenomiosis
Condición en la que el tejido del útero crece hacia su pared muscular. Puede causar dolor y afectar la fertilidad.
Ovarios poliquísticos
Desequilibrio hormonal que puede dificultar la ovulación y afectar el ciclo menstrual.
HCG (Gonadotropina coriónica humana)
Hormona que produce el cuerpo durante el embarazo. Su aumento en sangre indica que el embarazo avanza.
Contracción uterina (o atonía uterina cuando no ocurre)
Después del parto, el útero debería contraerse para detener el sangrado. Cuando no lo hace (lo que se conoce como atonía uterina), puede producirse una hemorragia grave. Es una emergencia médica que requiere atención inmediata. En mi caso, fue lo que provocó el sangrado incontrolable tras el nacimiento de mi hija.
📬 ¿Querés que escriba más sobre alguno de estos temas? Te leo en los comentarios o en Instagram. Pronto voy a estar compartiendo contenido educativo sobre cada uno. Porque hablar de esto, también es cuidarnos.

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